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 recuerdos por Cacho Silveira
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Cuando abrió como un arado El inglés de sur a norte, la tierra de ganaderos Y soplando y resoplando En las gramillas el gran caballo de hierro. Y surgían estaciones Como tibias margaritas Con molinos y malvones.... 25 de Agosto, Juanicó, Independencia, Bañados de Rocha, Paso Ataques, Curticeiras, San Antonio, Chapicuí, Estación Palomas, Santa Clara, Varela, Cerro Chato, Zapicán Nico Pérez....
(Las estaciones perdidas) Benavides y Rodríguez Viera |
Museo del Ferrocarril. Piriápolis - Uruguay Nuestros recuerdos, van en busca de las estaciones perdidas. Nuestro viaje se inicia en Estación Rivera. Nos criamos teniendo como nexo entre Rivera y Montevideo al Ferrocarril, Ya en nuestra época era AFE (Administración de Ferrocarriles del Estado). Varias frecuencias, con destinos diferentes, unían la capital fronteriza con la metrópoli rioplatense. El regular era el que partía de Rivera, tempranito, llegando a Tacuarembó, Paso de los Toros, Durazno, Florida, Canelones y finalmente al caerla tarde estábamos en la capital del país. Este recorrido, llegaba a localidades intermedias, LAS ESTACIONES PERDIDAS, a las que le cantan los poetas. Otra frecuencia era el TREN NOCTURNO. Con coches con camarotes, equipados con camas para comodidad de los pasajeros. Éste salía de Rivera a la hora 20, llegando a Montevideo al amanecer. Era muy usado además para el traslado de enfermos, que debían atenderse en la capital. Éstos viajaban con boletos otorgados gratuitamente por Salud Pública.
En los últimos tiempos del servicio de trenes de pasajeros, este horario era brindado por Coches “GANZ” ,creo que de origen húngaro, que combinaba con el MINUANO, tren brasileño que esperaba el Ganz del otro lado del anden y los pasajeros podían seguir su viaje en él hasta Porto Alegre.
Un tren pintoresco ”Los norteños sí señores tenemos un Tren Corsario,.... sino que lo diga el cura, el juez y el comisario.....” ( Tren Tacoma)
El servicio de Tren Tacoma, al comienzo era realizado por un “Coche Motor” que unía Rivera y Tacuarembó. Luego, debido a la gran demanda de los viajeros se cumplió con un servicio de tren normal, máquina y vagones. La particularidad de este servicio, era que los pasajeros de Tacuarembó y estaciones intermedias, cargaban gran cantidad de mercaderías de origen brasileño. Esto debido a las ventas de la moneda brasileña en la época. Lo curioso era que para evitar la revisación de funcionarios aduaneros, la mercadería era alcanzada por personas que esperaban el tren en las barreras de Pte. Viera, y aún más adelante. Como el tren recién arrancaba, iba lento lo que permitía el operativo. Así se cargaban escobas, yerba, café, azúcar, y otras mercaderías de allende fronteras. De ahí el mote de TREN CORSARIO. Esto hacía más llevadera la vida de familias que vivían en estaciones intermedias y cuyo único medio de comunicación con RIVERA era el ferrocarril.
Por ahora, todo esto es recuerdos, pero el gobierno actual se propones reflotar el tren, primero para carga y en una segunda etapa para pasajeros. Ya se está trabajando en la rehabilitación de las vías 8 422,072 km) entre Pintado (Florida) y Rivera, pasando por Tacuarembó, Chamberlain y Durazno. Esta primera etapa insumirá una inversión de U$S 29:705.468 y un tiempo de 16 meses de trabajo.
El Gobierno Nacional, al rescate de “Las estaciones perdidas”
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