| ¿Sigue todo igual? |
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![]() por María Cristina Bentancurt Massiotti El martes 19 de abril, entre 11:00 y 11:30, yo estaba en la Comisaría de la 1ª Sección, aquí en Rivera. Había perdido los documentos y hacía la denuncia correspondiente. Mientras esperaba que el funcionario llenara el formulario oí un llanto. Una mujer de entre 35 y 40 años, de apariencia pobre y con el dolor y el miedo estampados en la cara esperaba, sin llamar, que alguien la viera. Era la imagen del desamparo. Dos niñas adolescentes, cada una con un niño en brazos más otro paradito al lado, esperaban también. Tenían los ojos muy abiertos como en un asombro del que no salían y queriendo descubrir quién los ayudaría. Después de algunos minutos un policía salió y, sin acercarse lo suficiente (lo suficiente como para tener un diálogo, digo) le preguntó qué necesitaba. La mujer poco pudo decir pero yo le entendí, porque ahora había dejado de esperar mi formulario y me había acercado a escuchar lo que hablaban. -Necesito que alguien me ayude. Otro funcionario se acercó y le dijo al primero: -“agresión, debe ser” La mujer, haciendo un esfuerzo para dejar de llorar, explicó que su marido le había pegado a una de sus hijas y a ella. -Siempre nos pega, agregó. Él ya estuvo acá pero lo soltaron enseguida. Ahora tengo que volver a mi casa vió, pero no me animo porque dijo que nos va a matar. Yo vendo cosas acá en el centro pero tengo que volver…necesito que alguien me ayude… Yo pensé, por la hora, que no habrían comido todavía. Dos de los niños eran muy chicos. Ninguno lloraba como la madre pero tenían el miedo en los ojos. Uno de los policías le dijo textualmente: “eso no es con nosotros señora”. (¿porque el agresor es el compañero?, ¿dónde se debe denunciar una agresión?, ¿a quién debemos recurrir si alguien nos ataca?) -¿No? -No, vaya al juzgado, si quiere. Yo sólo quería terminar lo mío para intervenir. ¡Era tan dolorosa la escena y tan increíble la respuesta de los policías! ¡Yo no quería creer que las cosas son así…que siguen siendo así! Los dos funcionarios policiales dieron por terminado el trámite. Volvieron a la oficina y dejaron a una familia entera absolutamente desamparada, vulnerable, desesperanzada… La mujer con sus cinco hijos todavía estuvo unos minutos más recostada en la pared de la entrada de la comisaría como tomándose un tiempo para decidir lo que podría ser la vida o la muerte. Porque todos sabemos que cada 13, 12, ahora creo que 10 días, una mujer uruguaya es asesinada por su compañero o ex compañero. Están además, las que no figuran en las estadísticas, porque no murieron, SOLO fueron humilladas, denigradas, amenazadas, golpeadas… Cuando por fin mi trámite (mucho más fácil que el de ella) estuvo pronto, salí corriendo para alcanzarla. Le dije que no dejara de hacer la denuncia, que está la Comisaría de la mujer y la familia (Unidad especializada en violencia doméstica) y que allí sí la escucharían y harían algo. Querría estar segura de lo que le dije. -¿Será que hacen algo?, me preguntó con absoluta falta de esperanza. -Claro le dije, TIENEN QUE HACERLO, PARA ESO ESTÁN. Le expliqué cómo llegar allá y se fue en esa dirección pero no supe si llegó o estaba sintiéndose tan descreída como yo. Cuando miro los noticieros y escucho los discursos correctos que hablan de protección a las mujeres, protección a los hijos de víctimas de violencia doméstica, medidas cautelares para los agresores… me pregunto: ¿cuándo van a preparar a la policía que recibe los desesperados pedidos de ayuda? ¿no saben esos funcionarios de la Comisaría de la 1ª de Rivera que existe la Unidad especializada en violencia doméstica? Yo tuve cuidado en registrar en mi memoria el apellido del agresor. Lo tengo. Si alguna autoridad quiere saber más detalles estoy dispuesta a brindarlos, aunque es fácil ubicar a los protagonistas: sucedió el martes 19 de abril entre las 11:00 y 11:30 en la Comisaría de la 1 ª Sección de Rivera. Sigo pensando en la madre con sus cinco hijos pequeños. Estamos en vacacione, dicen las estadísticas que los casos de violencia doméstica aumentan los fines de semana y los feriados, cuando las familias están más tiempo juntas. Estamos en vacaciones… los niños no van a la escuela, no hay comedor…
Comentarios (1)
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pepa & balaca - de juegos verdi blancos - por elele
los verdiblancos !!!
cuando lo importante
no es solo ganar
ana grama
ver más muros
eso es lo que duele,que siguen pasando cosas dolorosas,y que solamente resbalan por la piel de muchos .falta tanto una simple mirada o palabra amiga,que dé coraje para seguir adelante,que fortifique,que haga el aguante.