| Mujeres invisibles |
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![]() por Cristina Bentancurt Los chistes racistas y machistas están presentes de manera alarmante y bastante molesta. Circulan por internet, los festejan en la televisión, se repiten en los encuentros cotidianos… Ahora bien, ¿es raro que diviertan tanto?; ¿serán inofensivos o responderán a un racismo, a una misoginia y a una homofobia que están absolutamente vigentes? “El racismo y el machismo beben en las mismas fuentes y escupen palabras parecidas” dice Galeano. ¡Y vienen de lejos! Platón creía que la última encarnación de la mujer debía ser masculina para alcanzar el alma inmortal. Aristóteles, nada menos que Aristóteles, allá por el año 350 o 360 AC decía: “por naturaleza el hombre es superior y la mujer inferior; uno gobierna y la otra es gobernada”. El hombre es movimiento y la mujer pasividad. ¡ La mujer es un hombre imperfecto incapaz de pensamiento racional! El mito judeocristiano dice que la mujer fue hecha a partir de una parte del hombre, cosa que la embriología se ha encargado de desmentir. Gustave Le Bon, uno de los fundadores de la psicología social pudo “comprobar” que una mujer inteligente es tan rara como un gorila de dos cabezas. Por su parte Charles Darwin reconocía algunas virtudes femeninas como la intuición pero, en realidad, eran virtudes propias de “razas inferiores”. Además de ser vilipendiada la mujer ha sido, históricamente, invisibilizada. Mujeres de ciencia, músicas, escritoras, artistas, han sido mantenidas en la oscuridad. En 1789 se proclama la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Una mujer lidera un grupo que redacta y presenta la Declaración Universal de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. El artículo 1 decía: “la mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”. El resto de la declaración era exactamente igual en su redacción a la del hombre y del ciudadano pero cambiaba los sustantivos por mujer y ciudadana. Aquella mujer se llamaba Olympe de Gougès. Fue declarada traidora de la revolución y guillotinada. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano era eso: la declaración universal del los derechos del varón y del ciudadano. Camile Claudel fue una maravillosa escultora que tuvo la audacia de dedicarse a su vocación y de asumir un amor “prohibido”. La alumna de Rodin era tan brillante que puso en riesgo la fama y el prestigio del maestro. Sus últimos 30 años los pasó en un sanatorio para enfermos mentales declarada incapaz por su familia y por el escultor. Se dice que muchas de las obras firmadas por él, en realidad eran de Camile. Y cuando hablamos de Ciencia, ¿cuántos nombres femeninos nos vienen a la mente? Seguramente recordaron a Marie Curie cuyo verdadero apellido era Skolodowska y recibió dos veces el Premio Nóbel. ¿Alguna otra? Es difícil, ¿verdad? Mileva Maric fue la primera esposa de Albert Einstein. El silencio histórico también ha mantenido invisible a esta mujer cuyos aportes le valieron a él el Nóbel de 1921. Aprendimos que debemos a Watson y Crikc el modelo de doble hélice del ADN pero olvidaron enseñarnos que la contribución de una mujer fue trascendental: la de Rosalind Franklin. La ciencia siempre ha sido “una práctica viril, racional, activa, que tiene como objetivo dominar a la madre naturaleza, pasiva y emocional porque es femenina” Cossima von Bulow. ¿La recuerdan? Probablemente no, porque pese a ser una pianista brillante no se le permitió presentarse en público. Hubiera podido eclipsar a su esposo Wagner o a su papá Liszt. Las mujeres brillantes han sido, históricamente, asistentes invisibles de esposos brillantes. Ah, pero merecen un elogio: “detrás de todo gran hombre hay siempre una gran mujer”. Tal vez le pasó a Zenobia Camprubí Aymar. Escritora fantástica, sacrificó su talento porque estaba casada con un hombre de letras. Su esposo, autor del tierno “Platero y yo ”era hipocondríaco y depresivo y según cuenta Zenobia en su autobiografía, si no hubiera organizado la vida de su marido, éste hubiera caído en una de sus crisis infernales. “En esta empresa yo he sido Sancho”. No es necesario ir tan lejos para ver cómo las mujeres renuncian a sus talentos y deseos. Cuántas parejas de profesionales, por ejemplo, deciden que es el hombre quien seguirá perfeccionándose, actualizándose, mientras la mujer se conformará con su título “a secas” porque alguien tiene que dedicarse a la casa y a los hijos mientras el otro estudia, viaja, se especializa. Es lo “natural”, pensamos. Estamos tan impregnados, tan atravesados por esta cuestión de género, por estos modelos estereotipados, que nos parecería extraño y censurable que una madre dejara a sus hijos con el padre para dedicar más tiempo a su carrera. Nuestra historia nacional esté llena de mujeres. Desde los años de las luchas independentistas ellas han estado presentes pero los textos no han sabido reconocerlas. A propósito les recomiendo “Hombres gauchos, mujeres gauchas” e “Historia diferente del Uruguay” del maestro, investigador e historiador Gonzalo Abella. Este intento de rescate de las mujeres de la oscuridad en que están sumidas, es un buen ejercicio para hacer en el aula. Es Educación Sexual desde una perspectiva de género. María Cristina Bentancurt Maestra-Educadora Sexual
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pepa & balaca - de copa américa y mundial - por elele
celesteee soy yo !!!
por primera vez
ganamos de primera
ganamos por tres
y sin es tres
tera pia
la copa américa
me re copa
ana grama
ver más muros
Excelente artículo.