| La escritura, la sombra, el signo |
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![]() por Michel Croz La escritura, la sombra, el signo: Raphael Ficher y la alquimia escatológica y narrativa. En un introito, cuatro movimientos, y un bonustrack. “Una cosa es una cosa Y otra cosa es otra cosa Y para todo hay una respuesta rara” .“El Apeiron”, Anaximandro. “Yo escribo porque no soy muy feliz en la vida diaria” declaraciones en Montevideo del Premio Nobel turco OrhanPamuk, de gira para presentar su libro: “El Novelista Ingenuo y el Sentimental”. Introito y Advertencia El texto que sigue está asociado, aunque oblicuamente, a la obra escrita por Raphael Ficher; resultaría de suma imprudencia ir más allá de algunas reflexiones sueltas, fragmentarias e inconclusas (a veces contradictorias) y generales. Este texto se explica, como un intento de aproximación a algunos conceptos de la semiología y de la fenomenología de la escritura, y en menor medida, a la literatura. Prefiero leer y dejarme impactar por las imágenes y las palabras de Ficher, y no intentar (vana intención) de pasarlas por el tamiz del análisis y la disecación critica, prefiero, insisto, en todo caso, la subjetividad del “gusto”, la subjetividad que es propia del sujeto, y que experiencia a la lectura como un verdadero ejercicio de la libertad, del ocio (contrapuesto al “neg-ocio”) y que, por lo tanto, se regodea en esa práctica placentera y vagabunda. Primer Movimiento Jean-Paul Sartre el potente escritor francés, dramaturgo, militante y filósofo en su libro“¿Qué es la literatura?”,señala una otra fundamental pregunta: “Pourquoiécrire?” y responde pluralmente: “Por la necesidad de sentirnos esenciales en relación con el mundo”, “no es para uno mismo”, “escribir es hacer un llamado al lector para que haga pasar a la existencia objetiva el develamiento que he emprendido por medio del lenguaje”, o también, “ se escribe para dirigirse a la libertad de los lectores”. Eso está bien. Sin embargo, intentaré bifurcar el campo de interés esbozado, y transitar por un otro camino, por un sendero, que tal vez, se asocie más fuertemente con la escritura de Ficher. Voy a intentar referirme a partir de la inicial pregunta sartreana, y dirigirme hacia un otro lugar: el lugar de la escritura en sí y a su capacidad en crear signos y lenguaje. Saussure creador de la Lingüística dice: “hay una vida de los signos en la vida social” sosteniendo que “el sonido no es más que el instrumento del pensamiento y no existe por sí mismo”, de lo que se desprende la idea de que sonido e idea son una unidad indisociable, y describe el signo como un conglomerado de dos entidades: significante (imagen acústica) y significado (concepto). Luego dice: “La razón de ser de la escritura es la de representar el sistema de la lengua”.Aunque también, resultan curiosas las declaraciones de Saussure en el sentido de considerar a la escritura como un recurso inevitable y advertir sobre sus traiciones e inexactitudes. Para hablar de lenguaje y literatura voy a hablar de cine: “Rosebud”(*) es un“signo en rotación” (Octavio Paz). Es signo y es cosa: molinete de significados. Polisemia. Y por lo tanto, grávida de múltiples interpretaciones. Me refiero a“Citizen Kane” de Orson Welles, clásico del cine en blanco y negro del año 1941. Recuerdo, que frente a la Plaza Artigas, se apersonó Raphael con el casco en la mano, a inquirirme sobre el significado de la palabra “Rosebud”, alertándome de sus intentos de des-cubrimiento, de su de-velamiento; recuerdo asimismo su vertiginoso alejamiento, dejándome con la “pulga en la oreja”, en estado de inquietante inquietud… Yo no pude hacer otra cosa que irme raudo y veloz (Aquiles el de los pies ligeros) a re-verla en casa… y la verdad, le agradezco. El sentido de la provocación, del asombro en verdad, también es “signo”, no solo de las vanguardias artísticas modernas, no solo del oficio de la filosofía, sino de la práctica de existencia misma del artista o creador. El signo se completa en todo su sentido, con la ausencia misma del signo, así como la música se con-sagra (en el sentido de manifestación de “lo sagrado”) en la nota y en el silencio que la precede y que le sigue, en la partitura. De esta forma también el signo necesita del espacio en blanco, de la ausencia de la hoja en blanco, de los lugares en los que el signo no es. Y por donde la presencia es ausencia y posibilidad. La escritura es una aventura de ocupación del espacio. “El blanco no sólo está al comienzo de la escritura, en la conocida “página en blanco” (inicio de la “angustia” del escritor); está en la escritura misma, en los signos, entre los signos, en las líneas, en los márgenes. Una página se puede llenar: nunca será llenada del todo porque sí lo fuera no se distinguiría nada, no habría escritura; lo que permite hablar de escritura es, justamente, su irreductibilidad que, a su turno, es la condición de lo visible.” (Noé Jitrik a partir de “De la grammatologie” de Jacques Derrida, libro de 1965). Segundo Movimiento El pensamiento cartesiano (por René Descartes) dio inicio a la era de la razón moderna (en contraposición al pensamiento metafísico medieval, europeo, teocéntrico y cristiano) que postulaba: las “cosas claras y distintas”, y el “orden” de la inteligencia natural, el paradigmático:“pienso luego existo” (“cogito ergo sum”). Pero la modernidad y el movimiento romántico le dieron alguna vuelta de tuerca a la cuestión. Y la razón y la lógica, fueron puestas en tela de juicio, y con justicia, por el mundo de los relatos míticos. Parece que el mito es la sustancia de los discursos que organizan nuestra relación con lo real, sobretodo, cuando se trata de trasponerlo a narración. El mito es entonces la característica de la razón narrativa y como tal, un necesario suplemento a la razón. Northrop Frye(crítico literario canadiense) concluye entonces que el sentido de lo mítico (“mythos”) se parece a lo que Derrida llama “écritur”, un modelo (“pattern”) que se capta de golpe y que se compone de imágenes, metáforas, y acontecimientos que, al ser ligados entre sí, forman una identidad, un diseño, una configuración, un archipiélago de significados. Logos + Mythos + Poiesis = Fábula. Tercer Movimiento Existimos para nacer. Permanentemente.“Para nacer he nacido”, se titula uno de los libros póstumos de Pablo Neruda. Tiendo a pensar-experimentar, que primero existo y luego pienso, siento, percibo, experimento, creo, nazco, narro. Para seguir leyendo, escribo. Leer es el inicio, el verbo primigenio. Raphael lo ha dicho muchas veces. Y antes lo ha dicho Borges o cualquiera que se precie de “escritor”. La base necesaria para producir un texto, es “tejer”,“tramar” primero desde la imaginación y a través de la lectura, por el impulso que es deseo, necesidad y destino, hacia la escritura. Siento profunda pena por los escritores que no leen. Son huérfanos de padre y madre. Narciso y Eco. Solo se perciben a sí mismos, tan ególatras y estúpidos. Sabemos que la Literatura es un intento por decir algo diferente de lo ya dicho, pensado, sentido, experimentado, imaginado (aunque como te digo una cosa te digo la otra: “nada nuevo hay bajo el sol”) Entonces: la escritura, también, será reflejo de lo que leemos y de lo que dejamos de leer. Sin embargo, la razón, o la forma, o la escritura (en tanto signos puros) nunca será nuestra dueña. La razón nunca será del todo obedecida. Aún en medio de nuestras actividades más racionales, siempre hay un “afuera” de la razón, que está al acecho, en las sombras y nos perfuman las amenazas, aprovechando cada grieta, cada aroma del orden social para irrumpir con toda su voluntad de desorden, inconsciente, mágica, misteriosa, desde una voluntad de poder escatológica (como nos “muestran” y “de-muestran” los cuentos de Ficher). Cuarto y Último Movimiento La burguesía moderna regida por los valores de la ética protestante, opuso tanto a la esterilidad como derroche desde una razón instrumental basada en la máxima operatividad del cálculo. Al contrario de la aristocracia, la burguesía sólo consintió en gastar para sí, con disimulo, en el interior de sí misma en cuanto clase social. En este sentido, fue y es hipócrita (“vicios privados, públicas virtudes”). Tal vez lo más trágico de nuestro desierto Riveramento, sea este: no tenemos aristocracia local (ni mucho menos “mecenas”), ni siquiera poseemos una“burguesía iluminada” (aquí parecen ser todos “capitales golondrina” o “empresarios terrajas” al que no les interesa ni siquiera el arte más elitista para su propio consumo). ¿Será esa, nuestra condición de frontera “fenicia”?. Aunque vale la paradoja: los fenicios inventaron la escritura. Entonces, me corrijo: no somos fenicios, somos “lo peor” de los fenicios. Abro un paréntesis: Según Raphael el mejor cuento que leyó, es del mexicano Juan Rulfo: “Luvina”: ¿algún parecido con una Rivera en estado “de sertão”, hiperactiva y porosa frontera, desierto cultural?,el narrador-personaje, que además es maestro, afirma hablando de Luvina: “(…) aquello es el purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay quien ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas la soledades. Y eso acaba con uno.” Esta noche estamos viviendo, aquí, en el centro “freeshopero y fashion”, la “Noche Mágica”, donde el consumo consume, bolsillos, cabezas, corazones. A este sistema perverso solo le interesa lo que nos vincule con nuestra condición de “consumidor”, y “ni ahí” con la de “ciudadano” (como sujeto de derechos y deberes, y no tan solo como sujeto sujetado al “derecho de comprar o endeudarse” y sumisos a la máxima “Debo, luego soy” (sentencia “mágica” y mercantilbigbrotheriana). ¿Y qué es lo que lleva a una sociedad al deseo de gastar en vez de conservar, consumir en vez de producir y destruir en vez de construir? Tal vez estas preguntas, sean en parte, sugeridas por las imaginativas pro-puestas y/o res-puestas que desde las perfumadas y sombrías narrativas que Ficher nos brinda diversa y generosamente, o como señalara Lauro Marauda en el prólogo de “El Perfume de la Sombra”: “Muchas veces fantásticos, otras veces de un crudo realismo, estos cuentos pueden provocar variados efectos pero seguramente, nunca suscitarán indiferencia.” Aplaudo la idea de Lauro Marauda, en el uso de un “icono” de la modernidad literaria, referida a los textos de Ficher, desde el propio título del libro maldito (aunque esperanzador) de Baudelaire:“(…) flores del mal” narrativas, pero flores al fin.” BonusTrack Inconcluso y suspendido permanezco con el texto anterior. Debo pasar a la narrativa de Raphael Ficher. El libro que nos convoca y nos celebra. Sin embargo deseo concluir esta escritura, con un parágrafo de “Escribir”, un pequeño y embarazado libro de Marguerite Duras, donde la escritora francesa nos alumbra: “Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Es callarse. Es aullar sin ruido. Un escritor es algo que descansa, con frecuencia, escucha mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine, lo contrario del teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas. Es lo más difícil. Es lo peor. (…) Escribir a pesar de todo pese a la desesperación. No: con la desesperación. (…) Escribir… es siempre la puerta abierta hacia el abandono (…) No sé qué es un libro. Nadie lo sabe. Pero cuando hay uno, lo sabemos” Nota(*)Para los amantes del cine, “Rosebud” es una de las palabras más mitificadas dentro de la historia del cine. Pertenece a la película "Ciudadano Kane", de Orson Welles. El argumento de este gran film gira entorno al significado de Rosebud. Charles Foster Kane, un rico magnate, pronuncia este término justo antes de morir. Un grupo de periodistas empiezan la búsqueda del significado de Rosebud preguntando a las personas que en algún momento de su vida tuvieron relación con Kane. Al final de la película, el espectador descubre que Rosebud es el nombre del trineo de Kane cuando éste era un niño. El verdadero significado de Rosebud en la película es bastante profundo. En pocas palabras, se podría decir que Rosebud viene a significar todo ese pasado que Kane no pudo vivir, la falta de cariño por parte de sus padres, la posibilidad de recibir una buena educación familiar, etc. En definitiva, esta palabra encierra todo aquello que hace de una vida que sea feliz. Podría considerarse a Rosebud como un concepto parecido al de “vida lograda” aristotélica. Kane se lamenta en los últimos días de su vida, la pérdida de un pasado feliz, y también puede sugerir que se arrepiente de la vida que ha llevado, pues como se ve en la película, intenta encontrar en el poder, el dinero, etc., es decir, en placeres materiales, todo aquello que precisamente no se puede conseguir de ellos, como el amor materno, la confianza, etc. Significativa es la frase siguiente: “Si no hubiera sido tan rico, hubiera llegado a ser un buen hombre”. Como bien es sabido, Ciudadano Kane está inspirada en la vida de uno de los periodistas americanos más famosos del siglo XX:Hearst. Parece ser que el origen del nombre de Rosebud está en que era el mote que utilizaba Hearst para referirse a las partes íntimas de su esposa. La película creó una gran polémica.
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