 por Mario Alvarez
En esta primavera se completan 35 años de una conquista inédita para el baloncesto riverense. Conquista ésta que comenzó con dos partidos por las eliminatorias departamentales enfrentando y ganando, primero al Liceo Zona Este por el holgado placar de101x 0, y al Liceo Rivera Chico por 105 x 4.
 parados; Julio José "Chino" de León (técnico), Hugo "Ququi" Rugnitz, Hugo Mario Pereda, Daniel Chagas, Robert Benavidez y el Maestro Abel Pereira. agachados; Enrique "Mellizo" Guadalupe, Mario "Marito" Álvarez, Hugo de León, Walter Bidart y Milton Silveira.
Después de superados estos dos escollos, nos fuimos a Tacuarembó donde superamos a dos rivales, Paso de los Toros y Rocha. En éste partido contra Rocha, un hecho que cabe destacar, fue que terminamos el partido con tres jugadores contra cinco por fouls. Dejando atrás estos dos rivales, conquistamos el derecho de ir a Paysandú para disputar la serie final del torneo. Y ahí nos fuimos a la ciudad sanducera, en plena primavera del año de 1975, año de la orientalidad, como lo denominaron los gobernantes de aquella época no electos por el pueblo. Me acuerdo que llegamos a Paysandú un viernes por la noche, un poco atrasados y por esto nuestro delegado, el maestro Abel Pereira, no pudo estar presente en el sorteo de los grupos. Enseguida alguien nos comunicó el resultado del sorteo, y al enterarnos, la primera impresión de nuestra parte era que no habíamos tenido suerte en el mismo, pues en la serie nos había tocado, nada más ni nada menos, que Salto, Montevideo y Soriano, tres potencias del basketball nacional. Y el primer partido seria el sábado a las 8 de la mañana contra Salto. Así que decidimos ir a cenar y después a dormir; mañana veremos lo que pasa, pero eso sí, un poco preocupados con lo que se nos venía encima.
 El sábado por la mañana, en la cancha del Pelotaris, le ganamos bien a Salto y con una buena hinchada en contra, ahí ya empezamos a pensar un poco diferente y también los rivales ya empezaron a mirarnos con un poco de atención. Para el próximo partido que sería contra Montevideo, el "Chino" de León usó una artimaña propia de su sabiduría baskebolística, decidió que nos cambiásemos las camisetas, pues ya circulaba la noticia de las características nuestras y las referencias eran por los números de las camisetas. Creo que eso dió un buen resultado y conseguimos vencer a Montevideo muy bien.
Nos faltaba el último rival de la serie que sería el más difícil, Soriano y al cual lo superamos por 8 tantos.
 Pronto, llegamos. Ahora la final, que sería contra Paysandú, los dueños de casa y que tenían la mayor hinchada. Me acuerdo que tenían un jugador estupendo, grande, fuerte y que fue decisivo en la campaña sanducera para llegar a la final: Jorge Campos, que después se fue a Montevideo a jugar en un equipo de primera división y con quién después tuve el placer de jugar de compañero por la selección de Rivera en un campeonato Norione. Todos entendimos que si queríamos ganar la final, habría que anular a este jugador y ahí apareció nuevamente la figura de nuestro técnico, el "Chino" de León, designando a dos jugadores de nuestro equipo para hacerlo. Dos horas antes del partido, nos fuimos equipados al patio del hotel donde nuestro técnico nos orientó, "al vivo y en directo".
La final se jugó en una cancha abierta, con mucho público y fue nuestro mejor partido y el que ganamos por mayor diferencia: 16 tantos.
 La fiesta de entrega de la Copa fue maravillosa y la llegada nuestra a Rivera, de película, con derecho a caravana por calle Sarandí y llegada al Liceo como héroes!
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