| Sobre nuestra identidad |
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![]() por Ezequiel Urquhart Existe una pregunta, desde siempre, desde que el hombre se ha enfrentado al mundo, al cosmos, a sí mismo, al otro… Una pregunta que abre reflexiones en las que cohabitan respuestas similares y a la vez antagónicas. Pregunta que se ha formulado desde el poeta al estadista y que ahonda en todos nosotros, allí donde nuestra existencia deambula por la búsqueda de un sentido (de varios) para poder comprender y comprendernos. ¿Quiénes somos? No desde la concepción espiritual ni desde un esencialismo ideal, sino desde el movimiento mismo de nuestras vidas; en el hoy y aquí de nuestras ciudades, nuestros grupos, nuestros afectos. La pregunta sobre la identidad nos atraviesa a todos por igual. Aun más en este tiempo en el que la demanda social frente al cumplimiento del “rol atribuido”, y la expectativa que tenemos del “otro” y de nosotros mismos, determina nuestro ser social. Vamos por la vida cumpliendo con las líneas de conducta instituidas para preservar nuestros rostros (¿o nuestras máscaras, quizá?), mientras el “yo” se ahoga en lo más profundo de nuestro ser, dándole paso a la infinidad de “identidades” que se nos otorga en nuestra “representación” social. ¿Quiénes somos?, se vuelve entonces una pregunta difícil, muy difícil de responder. Y es que, en realidad, somos mucho más que las determinaciones del rol. Somos nosotros con el otro y en distancia de él. Somos libertad abierta en la construcción de nuestra existencia, pero también somos sujetos sujetados a nuestro propio contexto social, político, económico y cultural. Es un juego dialéctico en el que nos vamos construyendo entre la libertad y el determinismo. No “somos”, sino que “vamos siendo”. ¿Quiénes somos? se transforma entonces en ¿quiénes estamos siendo? Y basta que reparemos cuándo nos presentamos ante un desconocido. ¿Quién sos?, nos pregunta éste, y nuestra respuesta es automática: decimos nuestro nombre y enseguida nuestra profesión, a qué nos dedicamos o, lo que es lo mismo, quienes estamos siendo, qué papel estamos representando en la sociedad. Sin embargo, detrás de quienes estamos siendo en este preciso instante de nuestras vidas, existe un “yo” que es infinitamente más de lo que ve el otro a través de los distintos roles asignados, de los roles asumidos y de los roles rechazados. Somos individuos des-construyéndonos a través de la mirada ajena. Seres en movimientos dinámicos de una subjetividad. Hombres y mujeres que en nuestro vivir vamos creando imaginarios sociales, produciendo sueños y fantasías, articulando historia e historicidad. Tenemos la capacidad de intervenir sobre nuestra propia historia, y a su vez, ser producto de una Historia que nos determina como ser social. ¿Queremos saber quiénes realmente somos? No necesitamos la pluma del poeta o siglos enteros de investigación científica. Simplemente basta que miremos a nuestro alrededor y encontraremos las respuestas en la estética de lo urbano, en las gestualidades visibles e invisibles, en los cuerpos y sus movimientos, en la forma de vivir y poblar nuestros espacios, en la decoración de nuestras casas, en la construcción y desconstrucción de nuestros comportamientos cotidianos. ¿Cuáles son nuestros valores culturales? ¿Nuestros estilos de vida? ¿Nuestros criterios estéticos? ¿Nuestra forma de alimentarnos? ¿Cuáles son nuestros hábitos? Es a través de ellos que se va construyendo un imaginario social lleno de contradicciones y ambivalencias que determinan nuestra propia identidad. Allí mismo, en los márgenes ocultos, en los símbolos de un grupo, una comunidad, un pueblo, allí se van creando nuestros inconscientes culturales y respondiendo las preguntas de nuestra desesperante angustia existencial. Porque es en la cotidianeidad, en ese día a día que pasa inexorable, en el perfume más sutil, en la forma de sentarnos, en cómo comemos y en dónde, a qué escuela o colegio fuimos, cual es el paisaje que rodea nuestra infancia. Entonces, ¿quiénes somos? Somos sangre que fluye, acción, movimiento en constante devenir, porque, como bien dijo Sartre, somos infinitamente más de lo que estamos siendo en este instante. Y desde cada uno de nosotros, desde nuestro espacio más íntimo a la extrema exposición social, vamos entretejiendo, juntos y distantes a la vez, nuestra propia identidad.
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pepa & balaca - de juegos verdi blancos - por elele
los verdiblancos !!!
cuando lo importante
no es solo ganar
ana grama
ver más muros