| El turismo y el empleo |
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![]() por Ing. Agr. Ramón Gómez de Freitas Entre las múltiples riquezas que tiene nuestro país y nuestro departamento está la explotación del turismo. No es una riqueza inexplotada, dado que Uruguay avanzó mucho en su desarrollo turístico en las últimas dos décadas, pero estamos muy lejos de explotarlo en toda su potencialidad. Es realmente fantástica la forma como el turismo ha crecido y se ha diversificado en el mundo en ese tiempo, seguramente como un producto más de los tantos que son masivamente demandados por el consumismo global. Cada vez tiene más peso en la economía, al extremo de que algunos países y/o regiones de muy buen nivel de vida se han especializado y prácticamente viven del turismo. Otros, como Costa Rica, avanzan en ese sentido. También crece en el mundo un abanico ampliado de ofertas turísticas, agregándole a los tradicionales turismos de playa y de museos, los más variados tipos de turismo como el rural, el senderismo, el de compras, de aventura, de eventos, etc, hasta los más raros como el turismo arqueológico, de cementerios, etc. En nuestro país ha crecido y se ha diversificado el turismo. Su aporte al producto bruto ha ido creciendo y se ha vuelto significativo. Su diversificación es notoria (termal, rural, interno, social, de eventos, etc. ) lo que de paso lo ha vuelto menos estacional y más descentralizado, sobre todo respecto a la generación de empleos. O sea que en turismo estamos en el buen camino. Pero, como nos ocurre con frecuencia en muchos ámbitos de actividad, también nos pasa esto con el turismo: avanzamos muy lentamente apostando muy poco, gran parte del avance deriva más de coyunturas externas que de méritos nacionales, como sociedad no tenemos suficiente conciencia de la gran importancia socioeconómica del turismo y ni tenemos en general una cultura del cuidado y de la atención que todos debiéramos brindar al turista. Nos falta mucho para ser el país turístico que podemos y necesitamos ser. En qué apostamos poco y somos lentos? Fundamentalmente en darle rápida y eficiente solución a nuestros problemas de infraestructura y de seguridad. Por ejemplo, en infraestructura nos faltan buenas carreteras, sobre todo al norte del Río Negro. Al respecto, en referencia a la importancia geopolítica que le asigno a Masoller, argumenté en esta misma página a favor de una carretera turística que uniera Rivera con Salto, pasando por Masoller. El turista viene al país a disfrutar de su escaso tiempo libre y no a perderlo infamemente transitando caminos impresentables. Está bien la aventura pero tampoco la pavada. Y ni que hablar que la seguridad es un pre requisito elemental. El turista y su familia solo disfrutan de su descanso si están tranquilos y solo lo estarán si se sienten seguros. Está en la tapa del libro. Cada vez que ocurra una rapiña o un arrebato violento o más aún, un secuestro, muy publicitados o simplemente trasmitidos en el boca a boca, estaremos perdiendo parte de lo más valioso en la competencia con otros destinos turísticos y es así como perdemos servicios, ingresos y empleos. Por eso, en el combate a la delincuencia nos jugamos el futuro. Cuando en Miami, en la mansión de un famoso diseñador de moda encontraron su cadáver, revolvieron cielo y tierra sin escatimar recursos hasta capturar a los asesinos y así poder publicitar profusamente la captura. El mensaje emitido fue claro y contundente, tanto para potenciales turistas como para potenciales delincuentes: “No tengan dudas: ésta es y seguirá siendo por siempre una zona turística”. Nuestras autoridades, además de algunas medidas de promoción, han fomentado el turismo interno con una fuerte apuesta a lo social. Y está muy bien, sobre todo por la integración cultural y la inclusión social que implica esa apuesta turística para la población-objetivo. Pero el partido de fondo lo tenemos que jugar en la cancha grande de la liga mayor del turismo internacional, que son los que nos traen los mayores ingresos y que generan los empleos genuinos. No se trata solo del turismo de elite de unos pocos supermillonarios, (de los que decimos que queremos que “vengan a lagartear”), sino fundamentalmente del turismo de una numerosa clase media-alta regional e internacional que es la que genera el grueso de los ingresos por turismo a los países que visitan. Nosotros pellizcamos un pedacito de ese gran turismo pero casi solamente en enero y en el este costero. El desafío decisivo es captar con competencia y excelencia porciones cada vez mayores de ese gran turismo durante gran parte del año y distribuido en el mayor número de lugares turísticos que logremos desarrollar con profesionalismo en todo el territorio. No tenemos conciencia suficiente de la importancia socioeconómica de ese turismo? Creo que no. De otro modo no se explicaría que referentes sociales pasen gratuitamente mensajes tan negativos para ese turismo tan competitivo. Como ejemplos: un gremio policial (nada menos) corta la ruta más turística del país para difundir “lo mal gestionada y equipada que está nuestra seguridad ciudadana”, las dependencias gubernamentales no son capaces que prever y corregir la larga cola de automóviles de turistas que un fin de semana si y otro también, demoran horas en pasar por nuestros puentes internacionales, el sector público del gremio de bancarios restringe el servicio de cajeros precisamente en los departamentos turísticos y publicita una manifestación en Punta del Este que finalmente no se concretó (tal como sí se concretó en años duros cuando el referente del Pit-Cnt Sr. Castillo, alardeando acerca de la gran convocatoria lograda, le decía desde la tribuna puntaesteña a nuestro presidente de la época: “chupate esta mandarina, Batlle”), el Sr. Alcalde del balneario La Paloma induce a los comerciantes a ser prudentes con los precios que le cobren durante la temporada “a los residentes permanentes del balneario” (y los turistas…? Bien, gracias). Ejemplos sobran. No tenemos una cultura de atención esmerada al turista ? Sin dudas que no. Debiéramos todos verlo y tratarlo al turista como alguien que trae beneficios a todos, como lo postula lúcida y tenazmente don Ariel Pereira desde siempre en Rivera. Pero les tratamos de sacar plata con cualquier excusa y método. Desde los que en el Control de Curticeiras maliciosamente les cobran a los argentinos sus “enseñanzas acerca de cómo y donde hacer trámites migratorios en Rivera”, pasando por los que les consiguen donde estacionar aún estando vacía la cuadra, siguiendo por los que les lavan los vehículos casi a prepo, los que intentan venderles cualquier cosa y los que intentan cobrarles cualquier cosa. Hay mucha gente joven, sana y fuerte que se dedican a estas cosas, que no figuran en nuestras estadísticas como desempleados, porque no buscan trabajo. Y no lo buscan porque viven o sobreviven de estos rebusques. Nuestros bajos índices de desempleo, que por suerte son verdaderamente bajos, enmascaran también un pequeño porcentaje de este tipo de trabajos informales. Y culturalmente nos conformamos en cierto modo con la vigencia de esos rebusques residuales por aquello de que de algo tienen que vivir, lo cual es obvio. Aunque culturalmente tenemos lugares turísticos, como Colonia, donde no hay ese acoso. Un verdadero desarrollo turístico del país todo y durante todo el año, gestionado por públicos y privados con profesionalismo y excelencia, si lo lográramos, además de integrar culturalmente a la población, descentralizar armonicamente al territorio y agregar valor y distribuirlo, generaría numerosos puestos de trabajo, genuinos, calificados, bien remunerados y formales, que haría innecesaria la ocupación de esos compatriotas en esos trabajos informales. Ganaríamos todos, fundamentalmente en ciudadanía y en autoestima nacional.
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pepa & balaca - de juegos verdi blancos - por elele
los verdiblancos !!!
cuando lo importante
no es solo ganar
ana grama
ver más muros