| Luego de las elecciones y sus promesas |
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![]() por Dr. Bernardo Hochmann A poco de terminar el carnaval electoral, tan vacío de propuestas sustentables y lleno de hipócritas promesas, continuamos viendo la ocurrencia de accidentes de tránsito. Y por más que a más de un entendido en la materia le desagrade el término de accidente y prefiera denominarlo siniestro, el hecho es que, haciendo caso omiso a la semántica, los accidentes siguen tan vigentes como antes. Lo preocupante en estos casos y en estos días, es la carencia de propuestas concretas en lo inmediato y en lo mediato. Accidentes de motos, de autos, de motos atropellando a peatones, de motos atropellando vacunos o equinos, de día o de noche, alcoholizados o sobrios, la mayoría de las veces involucrando a jóvenes que permanecen lisiados o directamente fallecen. Se repiten las procesiones de familiares, amigos o conocidos de las víctimas en las mutualistas o en el hospital y por lo general los fines de semana. Se repiten también las esquinas o los cruces donde se producen los accidentes y las “oleadas” de 3 o 4 episodios que despiertan una suerte de concientización colectiva que lleva el tema a ser portada de diarios y ocupar la atención en los principales noticieros locales. Hasta que se apaga el “furor” y se vuelven a escuchar los ruidos de las motos con sus escapes abiertos, el chirriar de las ruedas y las frenadas tan impetuosas como innecesarias, como avisando que en poco tiempo volverán a ocurrir los accidentes en serie. Volvemos a llamar la atención hacia quien o quienes deseen tomar medidas educativas, correctivas y punitivas. Es hora de que la sociedad toda deje su hipocresía de lado, deje de llorar, de lamentarse y pase a tomar actitudes proactivas, esto es, denunciar al imprudente, convencer a quienes pretenden comprarle una moto al hijo que lo piensen una centena de veces, a quienes manejan el vehículo que sea, que estén atentos y que no salgan a saludar a nadie ni a mostrase con su nuevo autito o motito. Que se respeten todas las señales, que se maneje despacio no yendo a más de 50 km por hora en la ciudad, que si se bebe alcohol se acueste a dormir y no a manejar. Que los padres se ubiquen en ese rol: háganse respetar a la hora de no permitir que los hijos salgan a beber en moto, en auto, a drogarse, a pelearse o a matar gatos. Que las autoridades municipales tomen decisiones directas a la hora de mejorar la circulación vial, tal como ocurrió en cuenta gotas con la calle Brasil. Es hora de trasladar esas iniciativas a otras calles de la ciudad e innovar en materia de ingeniería vial. Colocar más inspectores de tránsito, más días y en especial los fines de semana en los lugares que la mayoría de los riverenses conocen. O acaso las autoridades municipales no han comido o han caminado los fines de semana a lo largo de Sarandí? El asunto es problemático. Es un problema mayor. La sociedad de la frontera no puede seguir mirando para el costado. Basta de priorizar lo secundario. Nuestra juventud se nos está perdiendo. Porque se va…
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pepa & balaca - de juegos verdi blancos - por elele
los verdiblancos !!!
cuando lo importante
no es solo ganar
ana grama
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